La Tipología Nacional de Toni Mena en el Museo Tecleño
"Tipología Nacional, o antropología de la imagen, aborda aspectos poco evidentes en la cotidianidad, pero que al encontrarles identificados en la fotografía de Toni Mena, pasan a formar parte del catalogo de las identidades individuales, de las condicionantes socio culturales, económicas y políticas que forman parte de nuestra historia individual y que, simbólicamente se arraigan y se establecen en la persona.
Una manera de pararse, unas botas, un hombro caído, un gesto desafiante, una forma de cortarse el cabello, unos lentes de guapo a lo artista de cine, una nueva diversidad resplandeciente y orgullosa, unos pechos, una máscara, una sonrisa coquetona, un sombrero, un orgullo sin prejuicio, una imagen prestada al extranjero pero que transformada pasa a formar parte de lo nuestro, un entramado simbólico que fácilmente despierta intereses por entender identidades inconscientes e inacabadas, individuos y realizaciones diferentes, elementos culturales variados pero a la vez representativas de una nación, complejidades internas abordadas desde la lente y presentadas de forma natural y tremendamente artística como la tipología nacional".
Julio Martínez
Siempre me ha parecido que Santa Tecla reúne condiciones muy adecuadas para generar una ciudad con

carácter, eso es imposible si no se cuenta con un Alcalde como el que tiene; y como, en cierta manera, las estrellas conspiran para que las varias situaciones se den para lograr efectos y resultados, pues aquí estoy, escribiendo sobre el asunto.
Sucede que desde hacía algunos meses venía observando las fotografías de Toni Mena y me parecían, me siguen pareciendo muy descriptivas de la realidad de los salvadoreños, de cómo las personas simples, comunes y de diario, estamos reflejados en las identidades de los posadores de las imágenes.
Un día se lo comenté a Toni, le dije que me gustaban mucho sus fotografías y que eran muy interesantes como trabajo artístico investigativo antropológico. Pues, nos pusimos de acuerdo y establecimos que yo haría una introducción a la exposición de fotografías en el Museo Tecleño –antiguo cuartel y prisión transformada por la magia de la creatividad en un museo-, mientras él, pondría la carne de la exposición, su talento, su creatividad artística y su visión.
Halagado pues, escribí un corto texto sobre el tema y lo envié a Toni, que generoso, decidió dejarlo tal cual. La exposición de fotografías se dio y yo no pude llegar ni a la inauguración ni en dos semanas después de la misma. Hoy, me tomé vacación de todas mis otras actividades y decidí ir al MUTE, para ver las imágenes con las que antes, en el ordenador, me había deleitado.
Sorpresa, al nomas llegar, en las paredes de la calle, están las fotografías, cada una con un tamaño de dos metros al menos, grandes, sorprendentes, detallistas y atractivas, la tipología nacional se puede observar sin tener la necesidad de ingresar al museo. Una belleza.
Ingresé al Museo y empecé a observar las variadas exposiciones internas, sin embargo, de repente, tomé conciencia que estaba en el interior de una antigua prisión, donde estuvieron privados de libertad ladrones, asesinos, violadores, agresores, y reos políticos cuyas señales dejadas en forma de pintas aún se encuentran en las paredes de la antigua cárcel como testimonio y memoria gráfica de la historia reciente.
Los latidos de los corazones se sienten vibrar en cada paso dentro del MUTE, escuché los gritos del reo torturado, los llamados al reo el día de visita, los adioses de las madres, el lagrimeo de los hijos y los cuchicheos silenciosos de las conversaciones de los capturados por las noches. Una percepción interesante y singular.
Seguí en mi ruta para ver las variadas exposiciones y me encantó, me gustó el homenaje a los niños de la guerra representado en Chilo, la exposición de Ana Frank, los dibujos de los artistas españoles, y desde luego, la razón de mi visita, la Tipología Nacional de Toni Mena.
El texto del que hablo para abrir la exposición estaba intacto en una de las paredes del museo y lo releí, como si no lo hubiera leído nunca, y de forma egoísta, me encantó.
Salí del MUTE complacido de varias cosas, de la sorpresa de una exposición de imágenes más exitosa y sorprendente de lo que hubiera pensado; de haber percibido esas sensaciones sobre que la vida, la muerte, la memoria que emocionan; de haber visto otras exposiciones diferentes que hacen vivir el museo; y de haber encontrado un espacio dedicado a la cultura al que hasta hoy, por varias razones principalmente de trabajo no había ido.
Ya estaba en la calle, casi subiendo al auto cuando me saludó un pequeño hombre, moreno y siempre contento, regresé para corresponder la sonrisa del tipo y darle un abrazo, era Oscar, el alcalde de la ciudad, uno de los políticos más exitosos del país, y sin embargo, uno a quien al interior de su partido ven con cierto recelo desde que tuvo la feliz idea de disputar el liderazgo a Schafick.
Oscar me preguntó que me había parecido el MUTE, y me lo preguntó con el orgullo de saber que mi respuesta sería la que fue, la que me salió de forma honesta, por alguna vez en la vida, “Qué buen trabajo tenés aquí Oscar”, le dije. Su réplica, casi adivinada “¿Verdad que sí?”
Santa Tecla tiene varios logros, uno de los que más me impacta es que se ha convertido en una de las primeras ciudades con cobertura de internet en El Salvador, ya me ha comentado uno de los colaboradores de Oscar “Hemos comenzado con 30 manzanas de internet para la población, alrededor del Centro Histórico”.
Excelente, ¿Verdad que sí?



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